Para adaptarse a
las necesidades de la sociedad actual, las instituciones de educación superior
deben flexibilizarse y desarrollar vías de integración de las tecnologías de la
información y la comunicación en los procesos de formación.
Paralelamente es
necesario aplicar una nueva concepción de los alumnos-usuarios, así como
cambios de rol en los profesores y cambios administrativos en relación con los
sistemas de comunicación y con el diseño y la distribución de la enseñanza. Todo
ello implica, a su vez, cambios en los cánones de enseñanza-aprendizaje hacia
un modelo más flexible. Para entender estos procesos de cambio y sus efectos,
así como las posibilidades que para los sistemas de enseñanza-aprendizaje
conllevan los cambios y avances tecnológicos, conviene situarnos en el marco de
los procesos de innovación.
Cambios en la Educación Superior y TIC
Los cambios que
se dan en las instituciones de educación superior presentan cuatro
manifestaciones que podemos considerar como respuestas desde la práctica, de
gran interés para comprender el fenómeno, todas ellas interrelacionadas dentro
de los procesos de innovación:
- Cambios en el rol del profesor
Los cambios que
se dan en la institución, entre los que podemos destacar el impacto de las TIC,
conducen irremediablemente a plantear un cambio de rol del profesor, de la
función que desempeña en el sistema de enseñanza-aprendizaje en el contexto de
la educación superior.
Se suele aceptar
que el rol del profesor cambia de la transmisión del conocimiento a los alumnos
a ser mediador en la construcción del propio conocimiento por parte de estos. Se
trata de una visión de la enseñanza en la que el alumno es el centro o foco de atención
y en la que el profesor juega, paradójicamente, un papel decisivo. Adoptar un
enfoque de enseñanza centrado en el alumno significa atender cuidadosamente a
aquellas actitudes, políticas y prácticas que pueden ampliar o disminuir la
«distancia» de los alumnos distantes. El profesor actúa primero como persona y
después como experto en contenido. Promueve en el alumno el crecimiento
personal y enfatiza la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de
información.
La institución
educativa y el profesor dejan de ser fuentes de todo conocimiento, y el
profesor debe pasar a actuar como guía de los alumnos, facilitándoles el uso de
los recursos y las herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevos
conocimientos y destrezas; pasa a actuar como gestor de la generación de
recursos de aprendizaje y a acentuar su papel de orientador.
Todo ello
requiere, además de servicios de apoyo y asesoramiento al profesorado, un
proceso de formación que conduzca a:
– Conocimiento y
dominio del potencial de las tecnologías.
– Interacción
con la comunidad educativa y social en relación con los desafíos que conlleva
la sociedad del conocimiento.
– Conciencia de
las necesidades formativas de la sociedad.
– Capacidad de
planificar el desarrollo de su carrera profesional.
- Cambios en el rol de alumno
Al igual que el
profesor, el alumno ya se encuentra en el contexto de la sociedad de la
información, y su papel es diferente al que tradicionalmente se le ha
adjudicado.
Los modelos
educativos se ajustan con dificultad a los procesos de aprendizaje que se desarrollan
mediante la comunicación mediada por ordenador. Hasta ahora, el enfoque
tradicional ha consistido en acumular la mayor cantidad de conocimientos
posible, pero en un mundo rápidamente cambiante esto no es eficiente, al no
saber si lo que se está aprendiendo será relevante.
Es indudable que
los alumnos en contacto con las TIC se benefician de varias maneras y avanzan
en esta nueva visión del usuario de la formación. Esto
requiere acciones educativas relacionadas con el uso, selección, utilización y
organización de la información, de manera que el alumno vaya formándose como un
maduro ciudadano de la sociedad de la información. El
apoyo y la orientación que recibirá en cada situación, así como la diferente
disponibilidad tecnológica, son elementos cruciales en la explotación de las
TIC para actividades de formación en esta nueva situación; pero, en cualquier caso,
se requiere flexibilidad para pasar de ser un alumno presencial a serlo a
distancia, y a la inversa, al mismo tiempo que flexibilidad para utilizar
autónomamente una variedad de materiales.
- Cambios metodológicos
Muchos de los
conceptos asociados con el aprendizaje en la clase tradicional, pero ausentes
cuando se utilizan sistemas convencionales de educación a distancia, pueden reacomodarse
en la utilización de redes para la enseñanza, dando lugar a una nueva
configuración formativa que puede superar las deficiencias de los sistemas
convencionales, ya sean presenciales o a distancia. Lo que frecuentemente se ha
procurado es reproducir los modelos de enseñanza-aprendizaje dominantes, y así
encontramos muchos cursos y experiencias que se basan fundamentalmente en el modelo
clásico de enseñanza-aprendizaje. Las posibilidades de las TIC permiten
reproducir de alguna forma estos modelos, y en algunos casos puede entenderse
que ésta sea la opción “adecuada” (la oportuna combinación de elementos
tecnológicos, pedagógicos y organizativos).
De esta manera no
se inventan nuevas metodologías, sino que la utilización de las TIC en
educación abre nuevas perspectivas respecto a una enseñanza mejor, apoyada en
entornos en línea cuyas estrategias son prácticas habituales en la enseñanza
presencial, pero que ahora son simplemente adaptadas y redescubiertas en su
formato virtual.
Así, por una
parte, las decisiones ligadas al diseño de la enseñanza vienen delimitadas por
aspectos relacionados con:
– el tipo de institución (si es presencial o a distancia, el tipo de
certificación que ofrece, cuál es la relación de la institución con el
profesorado, de qué espacios físicos dispone, etc.);
– con el diseño de la enseñanza en sí (metodología de enseñanza,
estrategias didácticas, rol del profesor, rol del alumno, materiales y recursos
para el aprendizaje, forma de evaluación);
– con aspectos relacionados con el alumno, usuario del sistema; y
con el aprendizaje (motivación, necesidades de formación específicas, recursos
y equipamiento disponibles…).
Por otra, las
decisiones relacionadas con la tecnología en sí implican la selección del
sistema de comunicación a través del ordenador o de herramientas de
comunicación que resulten más adecuadas para soportar el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Estas decisiones parten del conocimiento de los avances
tecnológicos en cuanto a las posibilidades de la tecnología para la distribución
de los contenidos, el acceso a la información, la interacción entre profesores
y alumnos, la gestión del curso, la capacidad de control de los usuarios durante
el desarrollo del curso, etc.
En definitiva, diseñar un entorno de formación supone participar
de un conjunto de decisiones a modo de juego de equilibrio entre el modelo
pedagógico, los usuarios -según el rol de profesores y alumnos- y las posibilidades
de la tecnología desde la perspectiva de la formación flexible.
- Implicaciones institucionales
Al margen de la
metodología utilizada, se está dando una transición desde la convencional clase
en el campus a la clase en el ciberespacio. Profesores y alumnos actúan de
distinta manera en los dos tipos de clase. Los productos de aprendizaje son
diferentes también. Los cursos y programas de comunicación mediada por ordenador
han aparecido tan rápidamente que, ni educativa ni socialmente, se ha
desarrollado un pensamiento sobre el posible impacto de este método de distribución.
Ni tampoco hay mucha ideología sobre la necesidad de modificar el enfoque
educativo: lo corriente es ensayar con los métodos tradicionales de enseñanza
en entornos no tradicionales.
En este
contexto, las instituciones educativas necesitan involucrarse en procesos de
innovación docente apoyada en las TIC, presionadas, entre otros factores, por
el enorme impacto de la era de la información, que hace que la
compartimentación de los sectores profesionales, de ocio y educativo sea
superada de tal forma que, al mismo tiempo que se han generado nuevos mercados
para la universidad, ésta también pierde el monopolio de la producción y la
transmisión del saber; por la comercialización del conocimiento, que genera
simultáneamente oportunidades para nuevos mercados y competencias nuevas en el
sector; y por una demanda generalizada de que los estudiantes reciban la competencias
necesarias para el aprendizaje continuo.
A continuación presentamos un vídeo que resume la importancia de incorporar las Tics a la educación.
http://www.youtube.com/watch?v=ZDAstlyZkiU&feature=related
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